¡Hey! tengo esto muy abandonado, entre la escuela, la peda, mujeres y familia, no he tenido tiempo para escribir absolutamente nada, pero, en éstas vacaciones trataré de terminar con la historia de mi vida para poder empezar a escribir sobre vivencias y experiencias a lo largo de mi corta existencia.
Pues, como ya lo he mencionado, llegué a vivir a Morelia cuando tenía menos de un año de edad. Viví con mis abuelos y mi madre en una casa, propiedad de mi tío (jefe de mi mamá). Recuerdo que era una casa bastante amplia, bonita, yo más bien diría “coqueta”. Me gustaba mucho, yo era feliz.
Para mí, mi abuelo fue como un padre; un padre que por azares del destino sólo me duró 6 años. Murió días antes del cumpleaños de mamá (14 de marzo) de un infarto. Él era una persona muy alegre, le gustaba mucho hacerle bromas a la gente, especialmente a mi abuela y mis tías.
Hasta hace poco supe, que tenía 78 años cuando murió. Me sorprendió saberlo porque era una persona muy activa, jugaba tennis los fines de semana, trabajaba todo el día y aún así tenía energía para llegar a jugar con su nieto, quien para él era su hijo.
Viví muy feliz durante 6 años, era un niño, y no recuerdo más de la mitad de las cosas que ocurrieron durante ese tiempo, pero sé que era feliz,
Mi abuelo murió cuando yo iba a cumplir 6 años. Yo no tenía idea de que era “morir”, y cuando llegué al funeral, pude observar como la gente me veía con tristeza o compasión, otras personas llegaban y me abrazaban o abrazaban a mis tías y a mi abuela diciéndoles “…que terrible pérdida…” o algo semejante. Yo no entendía que era lo que habían perdido. Al fin, después de tantos abrazos pude llegar a donde estaba mi abuela, quien me abrazó con fuerza y me dijo lo mucho que me quería mientras trataba de contener su llanto. Yo vi a mi abuelo, acostado en una caja grande con un cristal cubriéndolo. Realmente no entendía que estaba pasando y pregunté cuando se levantaría mi abuelo de esa caja…todo lo que conseguí por respuesta fue un abrazo y que me llevaran a casa de una de mis tías. Y esperé, y esperé, y no pude obtener una respuesta por parte de nadie.
Tiempo después, comprendí que ese hombre, recostado en una caja de madera con un cristal cubriéndolo, no volvería a jugar conmigo, ni volvería a cargarme en hombros, ni me llevaría a la escuela o me ayudaría con la tarea…se había ido para siempre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
te amo mucho, espero poder estar contigo mucho tiempo y seguir conociendote, tu historia y tus sentimientos son algo muy importante para mi, por favor no tardes tanto en comparirlos... soy tu fan no.1
ResponderEliminar